FORMACIÓN CRISTIANA

Por medio de la Formación Cristiana queremos ayudar a los alumnos, con la colaboración de ellos mismos y de sus familias a:

desarrollar:
  • el sentido cristiano y la dimensión trascendente de su vida.
  • la vivencia y expresión libre de la fe a través de la oración, la Eucaristía y otras celebraciones sacramentales
descubrir:
  • un Jesús humano, con una coherencia total con el Reino de Dios, que se nos revela amigo, Señor, Palabra, , Uno con el Padre...
  • una Iglesia:

 

que es pueblo de Dios donde todos sus miembros viven en comunión

que es Reino aquí y ahora.

que es comunidad, un grupo humano acogedor y abierto a todos los corazones; que señala el camino, que perdona y ayuda antes de juzgar.

que se preocupa por las realidades más sufrientes y marginales y se compromete con ellas.

que celebra la Vida acogiendo los símbolos de hoy.

que da respuesta a las necesidades de la juventud: creando comunidades juveniles, acompañando a grupos y fomentando la socialización religiosa entre iguales.
  • una fe:

 

que es experiencia de relación con Cristo y opción personal: una actitud que engloba a toda la persona (intelectual, emocional, afectiva,...).

que revela la identidad personal mediante la interiorización, y el acompañamiento personal, aprendiendo a discernir las propias experiencias a la luz de la fe.
  • una estilo de vida:

 

que se va formando en el interior de la persona. Una moral que les compromete con los más necesitados.

basada en el evangelio de Jesús, que educa: el amor, la justicia, la paz, el respeto, la dignidad humana, el servicio, la entrega, la gratitud, así como en la ecología, los derechos humanos, la tolerancia, la solidaridad, la libertad....

que impulsa la audacia de amar y de ser amado en la experiencia cotidiana, y la gratuidad de la entrega en los detalles más pequeños.
  • la espiritualidad ignaciana:

 

que nos lleva a hacernos dos preguntas: Dios mío, ¿cómo estás en mi vida?; Señor, ¿qué más quieres de mi?

que nos ayuda a vernos como Dios nos ve y a soñarnos como Dios nos sueña; a examinar y releer diariamente nuestra vida, a la luz de la voluntad de Dios

que nos ayuda a descubrir que la fuente de generosidad es el agradecimiento, es decir, que somos antes amor recibido que amor devuelto y que no podremos amar y servir a Dios, sin amar y servir a la creación. La realidad toda nos habla de Dios y en todas las cosas Dios desea ser amado (“hombres y mujeres para los demás”).
 
Para ello:
 
  • les invitamos a participar en actos religiosos colectivos y les animamos a tomar parte en las celebraciones religiosas realizados en el ámbito de la Iglesia diocesana.
  • les preparamos para la para la práctica de los sacramentos, en especial de la Confirmación, de modo que realicen en ellos una experiencia personal de fe.
  • les invitamos a participar en retiros espirituales, inspirados en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio.
  • organizamos grupos de reflexión y oración que ayuden a realizar gradualmente la personalización de la fe y el compromiso cristiano.
  • promovemos experiencias y actividades culturales, de solidaridad o ayuda humana como expresión de un testimonio cristiano en el mundo.
  • les ofrecemos la posibilidad de ser acompañados en su búsqueda de Dios y la lectura de su propia historia.
  • les damos a conocer la historia y el presente de la Compañía de Jesús, su estilo de vida y su espiritualidad.
Enlaces:
 
  • Para orar: